DESDE NEUQUÉN.- Francisco Cerúndolo había cumplido con lo que se esperaba de él. Venció por 6-0 y 6-4 a Yanki Erel, abrió el camino para el 2-0 de Argentina sobre Turquía en Neuquén y respondió a su condición de número uno del equipo. Sin embargo, una vez terminado el partido, dejó en claro que jugar unaCopa Davis está lejos de sentirse como una jornada más del circuito.
“Son sensaciones diferentes. Acá hay muchos más nervios y un poco más de presión”, reconoció el bonaerense. La explicación pasa por algo que excede el resultado individual: “En los torneos habituales jugás para vos; acá entro yo a la cancha, pero somos todo un equipo y hay mucha gente atrás alentando. Es mucho más emotivo y fuerte que cualquier otro torneo”.
Cerúndolo había tenido un comienzo arrollador en el Ruca Che. Se puso rápidamente 3-0 y terminó llevándose el primer parcial por 6-0, aprovechando también un arranque incómodo de Erel. Pero nunca interpretó que el encuentro estuviera resuelto.
“Sabía que después del primer set iba a subir su nivel. Los dos arrancamos muy bien y, por suerte, pude ponerme 3-0 arriba. Ahí empezó a salirse un poco de su patrón y el set se me hizo rápido, pero sabía que el segundo iba a cambiar mucho, que iba a jugar más suelto y a arriesgar”, explicó.
Su lectura terminó siendo acertada. Erel encontró mayor regularidad con el servicio, empezó a sostener sus games y obligó al argentino a trabajar bastante más hasta conseguir el quiebre que inclinó definitivamente el segundo set. “Fue un parcial muy duro. Sacó muy bien y tuve bastantes break points que no pude aprovechar por mérito de él, porque jugó muy buenos puntos”, analizó.
“Son emociones únicas”
Más allá de lo estrictamente tenístico, Cerúndolo puso especial énfasis en lo que significa vestirse con los colores argentinos. Incluso para un jugador acostumbrado a competir en los principales escenarios del circuito, la Copa Davis conserva para él un componente diferente.
“Todos, desde chicos, soñamos con jugar una Copa Davis para Argentina. Cada vez que me toca salir a la cancha son emociones únicas”, aseguró. Y describió también esos minutos previos al partido, cuando el equipo se reúne antes de ingresar: “Uno lo disfruta y hasta se pone un poco sensible, pero también tiene que controlarlo porque después hay que jugar”.
Esa sensación, explicó, también modifica la responsabilidad que siente dentro de la cancha. “Es un privilegio enorme salir a representar un poco a todo el resto. Tratás de apoyarte en tus compañeros, en el cuerpo técnico, en el capitán Javi y en toda la gente que está alentando”, señaló.
La presión de ser el favorito
Cerúndolo tampoco esquivó otro componente del desafío. Frente a un rival ubicado bastante más abajo en el ranking, el argentino sabía que sobre el papel tenía la obligación de ganar y que cualquier dificultad podía aumentar la tensión.
“Relajación nunca. En este tipo de partidos los papeles y el ranking dicen una cosa, y la gente espera que ganemos de determinada manera”, explicó. Por eso, la búsqueda pasa por aislarse de ese contexto: “Hay que abstraerse de eso y entrar como si fuera un partido más”.
La historia de la competencia también funciona como advertencia. “En la Copa Davis pasan muchas cosas y el ranking muchas veces queda de lado. Por eso hay que jugar cada pelota como si enfrente estuviera cualquier rival”, agregó.
El impulso del Ruca Che
Si hubo algo que Cerúndolo disfrutó especialmente fue la posibilidad de volver a disputar una serie frente al público argentino. Desde el comienzo, el Ruca Che acompañó al equipo de Javier Frana y se hizo sentir especialmente en los momentos de mayor resistencia de Erel.
“Estoy feliz de estar acá, con toda esta gente y jugando en Argentina. Me potencia muchísimo jugar con la gente en casa. Es de las cosas más lindas que hay”, destacó Cerúndolo.
Su triunfo permitió abrir el camino y, más tarde, Thiago Tirante completó el sábado ideal con su victoria sobre Mert Alkaya. Argentina quedó 2-0 y este domingo necesitará solamente un punto más para quedarse con la serie y obtener la clasificación a los Qualifiers de 2027.
Cerúndolo, mientras tanto, ya tuvo su primera recompensa. “Fue una fiesta, sinceramente”, resumió. Y expresó un deseo que, después del arranque argentino, también comparte todo el Ruca Che: “Ojalá siga así”.